A lo largo de su historia, la Iglesia Nueva ha tenido que superar todo tipo de contratiempos. La iglesia se ha mantenido en pie a pesar de las catástrofes, la fuerza de la naturaleza y los conflictos religiosos. Sin embargo, ello solo ha sido posible gracias a las restauraciones y al mantenimiento.

Un rayo
El 3 de mayo de 1536, un enorme incendio redujo la mitad de Delft a cenizas. Seguramente, el desastre fue provocado por un rayo que cayó sobre la Iglesia Nueva. Parte de la torre se quemó. El órgano, las campanas y las vidrieras se perdieron, y uno de los tejados se desplomó. Entonces se hizo necesaria la primera restauración.

El Trueno de Delft
La segunda restauración de la Iglesia Nueva se llevó a cabo después del ‘Trueno de Delft'. El 12 de octubre de 1654, el polvorín de Delft explotó con cerca de 90.000 libras de pólvora. La explosión separó los muros de la iglesia y destrozó techos y vitrales. Afortunadamente, una colecta en los municipios vecinos hizo posible empezar pronto con la reconstrucción de la ciudad.

Enlucido
En la década de los años treinta del pasado siglo, la Iglesia Nueva fue objeto por última vez de diversas adaptaciones. Por ejemplo, se eliminó el enlucido de las paredes. Eso repercutió profundamente en el aspecto del interior de la iglesia. Asimismo se colocaron pilotes debajo de la iglesia para evitar que se hundiera.

Nuevos proyectos
Entretanto vuelve a haber proyectos de restauración de la iglesia. La idea es devolverle su aspecto original y asegurarse de que el monumento cumple los imperativos de sus múltiples usos.

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