Guillermina reinó durante casi 58 años: el periodo de gobierno más largo desde el establecimiento de la monarquía constitucional holandesa en 1813. Durante su reinado, la reina dirigió el país por dos guerras mundiales y una reconstrucción.

Demasiado joven

Guillermina Helena Paulina María nació en el palacio de Noordeinde en La Haya. Al ser la única descendiente viva del rey Guillermo III era la heredera de la corona. Sin embargo, Guillermina tenía solo diez años cuando murió el rey. Hasta cumplir los dieciocho, su madre Emma ocupó su lugar como regente.

Ambiente festivo

Gracias a la intervención de su madre, Guillermina conoció a Enrique de Mecklenburgo-Schwerin quien acabaría convirtiéndose en su esposo. Durante mucho tiempo no tuvieron descendencia, por lo que se temía que un miembro alemán de a familia le sucediera en el trono... Sin embargo, el 30 de abril de 1909 nació la princesa Juliana y el pueblo lo celebró en un ambiente festivo.

Casa adosada

Durante la Segunda Guerra Mundial -Guillermina ya llevaba cincuenta años de reinado- la familia real tuvo que huir de los alemanes. Desde Inglaterra, Guillermina infundió ánimos al pueblo holandés, a través de Radio Oranje. Una vez de vuelta a los Países Bajos, Guillermina demostró su solidaridad con el pueblo viviendo durante un tiempo en una casa adosada en La Haya.

Funerales blancos

En 1948, Guillermina abdicó en su hija Juliana, mientras ella se retiraba en el palacio Het Loo. Guillermina murió a la edad de 82 años, y a petición propia tuvo unos funerales totalmente blancos en la Iglesia Nueva. En el transcurso de los años se han publicado diversos libros sobre su figura. En 1959, la propia Guillermina escribió su autobiografía ‘Eenzaam maar niet alleen' ('En solitario pero no sola').

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