Guillermo de Orange: el ‘Padre de la Patria’. La casualidad quiso que su nombre se viera vinculado a Delft y la Iglesia Nueva ya que después de su repentina muerte en el Prinsenhof de Delft, no era posible acceder al panteón familiar en Breda...

Enemigos mortales

Guillermo de Orange nació en el seno de una familia de la nobleza alemana - los Nassau. A los once años, heredó el principado de Orange y accedió a la corte del rey Carlos V. Era tal el aprecio que sentía el rey por Guillermo que al abdicar se apoyó en su hombro. A su hijo y sucesor, Felipe II, le dijo: ‘Respetad a este joven, puede ser vuestro más valioso consejero y apoyo' Nadie sospechaba entonces que Guillermo y Felipe acabarían siendo enemigos mortales...

Por la fuerza

Después de un tiempo, Felipe II nombró a Guillermo de Orange estatúder de Holanda, Zelanda y Utrecht. Sin embargo, a medida que subía en la escala social, aumentaba la aversión que Guillermo sentía por Felipe II. El rey quería crear por la fuerza un gran Estado europeo que tuviera como única religión el catolicismo romano. En cambio, Guillermo luchaba por la libertad de credo.

Resistencia

La opresión de los protestantes en los Países Bajos era cada vez más dura. El conflicto se intensificó hasta tal punto que en abril de 1567 Guillermo tuvo que huir con su familia a Alemania. Desde allí, Guillermo de Orange -que era católico romano- atacó al tirano español con el pequeño ejército que había logrado reunir. Sin embargo, no logró frenar el despliegue de Felipe II.

Asesinato

El 15 de marzo de 1580, el rey declaró proscrito a Guillermo de Orange. Se perpetraron varios atentados contra su vida. Durante el último periodo de su vida, Guillermo permaneció en Delft, en el actual Prinsenhof. Allí se sentía relativamente seguro... Sin embargo, el francés Balthasar Gerards logró llegar hasta él y matarlo de un disparo a bocajarro. Según la tradición, las últimas palabras (en francés) de Guillermo fueron: ‘Dios mío, Dios mío, ten piedad de mí y de este pobre pueblo'.

Última morada

Guillermo de Orange habría sido enterrado en Breda, de no ser porque esta ciudad estaba ocupada por los españoles. De este modo, Guillermo de Orange recibió sepultura en la Iglesia Nueva de Delft. Desde entonces, todos los miembros de la Casa Real holandesa encuentran aquí su última morada.

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