Corría aproximadamente el año 1800 en los Países Bajos. La época de los estatúderes se había acabado, y Napoleón Bonaparte avanzaba desde el sur... Entonces Guillermo I Federico se convirtió en el primer rey de los Países Bajos y afianzó la dinastía de los Orange.

Poder

Guillermo I Federico nació en el palacio Huis Ten Bosh de La Haya, actual residencia de la reina Beatriz. En 1795, cuando los franceses empezaron a ganar terreno, él y su padre tuvieron que huir a Inglaterra. Sin embargo, Guillermo no se resignó y supo incrementar su poder en el continente europeo.

Corona de madera

En 1813, una vez pasado el peligro de Napoleón, Guillermo I regresó para convertirse en 'rey soberano'. El 16 de marzo de 1815 fue coronado como primer rey de los Países Bajos. Para la investidura se utilizó una corona de madera recubierta de pintura dorada. Al parecer no había disponible ninguna corona de oro.

Rey mercader

Guillermo I entró en la historia como un soberano caprichoso que no hacía caso a su Gobierno. Bien es cierto que invirtió en industria e infraestructuras, pagando en muchos casos de su propio bolsillo. Pero sobre todo se enriqueció, mientras una gran parte del pueblo era pobre. Ello le valió el sobrenombre de ‘rey mercader' -aunque no todos lo dijeran positivamente.

Revolución belga

Guillermo era impopular sobre todo en los Países Bajos Meridionales (la actual Flandes). Estalló la Revolución belga, y en 1839, Guillermo tuvo que reconocer la independencia del Estado belga. En 1840 se distanció del trono conservando solo el título de conde de Nassau. Guillermo murió a los 71 años de edad y fue enterrado en el panteón familiar en la Iglesia Nueva de Delft.

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