Desde Guillermo de Orange, el fundador de la familia de Orange-Nassau, casi todos los miembros de la Casa Real holandesa han sido sepultados en las criptas reales de la Iglesia Nueva.

Minuto a minuto
Desde el fallecimiento de uno de los miembros de la familia real hasta las exequias se sigue un guión detallado, que describe con exactitud lo que se espera minuto a minuto de todos los implicados.

Bourdon
Las exequias reales van acompañadas de extensas ceremonias. Un largo cortejo fúnebre recorre Delft bajo la atenta mirada de muchos militares vestidos de gala y miles de personas a lo largo de la ruta. Hasta la entrada en la Iglesia Nueva se oye el sonido grave de la campana Bourdon de la Iglesia Vieja.

Último adiós
En la lista de invitados figuran cerca de 1.100 personas que representan al Gobierno holandés y a diversas organizaciones durante las exequias. A esas hay que añadir todos los familiares y otras personas que tenían una relación directa con el fallecido. A pesar del interés que despierta, una vez celebradas las exequias, el entierro se celebra en la intimidad. Los familiares más próximos bajan con el ataúd a la cripta donde tendrán ocasión de dar el último adiós detrás de una cortina.

 

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