El sepulcro de Guillermo de Orange es quizás la principal atracción de la Iglesia Nueva. La obra de arte contiene mucho simbolismo y evidencia un gran respeto por el ‘Padre de la Patria’.

Provisional
Después de su asesinato a manos de Balthasar Gerards, Guillermo de Orange fue enterrado el 3 de agosto de 1584 en una cripta de la Iglesia Nueva. Al principio, el monumento funerario (provisional) se componía únicamente de un baldaquín y debajo de este un ataúd vacío.

Arte funerario
Solo años más tarde, durante el armisticio de doce años de la Guerra de Flandes, el famoso escultor Hendrick de Keyser empezó a elaborar el sepulcro actual, que se convertiría en su obra maestra. Sin embargo, De Keyser murió prematuramente y su hijo Pieter acabaría la obra dos años más tarde, en 1623. El monumento sigue considerándose el más bello ejemplo de arte funerario de su época.

850 piezas
En 1996, fue preciso restaurar a fondo el monumento funerario pues las sales habían deteriorado el mármol. Durante la restauración, el sepulcro se desmontó en 850 piezas que se limpiaron una por una y luego se volvieron a unir. Gracias a ello, el monumento puede seguir siendo una atracción durante años.

 

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